jueves 4 de febrero de 2010

Susurros del corazón

Declarar que Ghibli es uno de los estudios de animación más prestigiosos del mundo no es nada nuevo. La calidad visual de sus películas y el particular estilo narrativo de Miyazaki, Takahata y otros han convencido a críticos profesionales, otakus, cinéfilos y espectadores ocasionales, y han supuesto un amplio reconocimiento del estudio a nivel global, llegando a su clímax en 2002, cuando El viaje de Chihiro se convirtió en el primer anime en ganar el Oscar a la mejor película de animación y el Oso de Oro en la Berlinale.

Paradójicamente, una de las obras más redondas y representativas del espíritu y la filosofía que han llevado al estudio al éxito permanece aún hoy en segundo plano. Hablo por supuesto de Susurros del corazón, con guión de Miyazaki basado en un manga del mismo nombre y dirigida por el que fue durante mucho tiempo el tercer hombre de Ghibli, llamado a asumir el relevo de los dos maestros fundadores del estudio, el fallecido Yoshifumi Kondo.




Explicar qué me gusta de Susurros del corazón no es tarea fácil. A primera vista es una historia más de amor adolescente, pero al contrario que tantas otras no cae en la trampa del sentimentalismo falso y efectista, ni se acoge a los cargantes tópicos narrativos para acabar ofreciendo una moraleja que no significa nada, porque el espectador no ha conectado con ella. Es un pequeño cuento de hadas en un entorno cotidiano; humilde, sincero y entrañable.




Uno de los mayores aciertos de esta película es sin duda la caracterización de sus personajes. La protagonista, Shizuku, es una niña de catorce años, algo despistada, apasionada por los libros y las pequeñas cosas, con una imaginación tremenda que contrasta con su escasa dedicación a los estudios. Se relaciona con sus padres, su hermana y sus amigos, se plantea retos y cuestiona aspectos de su vida y de su futuro como una niña de catorce años. Es un personaje con los pies en la tierra, con el que todos hemos podido conectar en algún momento de nuestra vida. ¿Quién no ha sentido la necesidad de probarse, de encontrar el límite de sus posibilidades? ¿Quién no se ha enamorado como un idiota, poco a poco y sin siquiera darse cuenta, hasta que el ser amado se hace un hueco en su mente y va monopolizando sus pensamientos hasta el punto de rozar la obsesión? Susurros del corazón es un retrato inigualable de la adolescencia, esa etapa que sirve -o debería servir- para conocerse un poco más. Una obra sobre el primer amor, la vocación artística y la necesidad de definir la propia personalidad que deberían exhibir al menos una vez en todos los colegios e institutos.

Para colmo, en el apartado técnico es sencillamente fascinante. La banda sonora, obra de Yuji Nomi, es sencilla y resalta la emoción de cada escena. El tema principal es una versión de la canción Country Road de John Denver (¿Música country en un anime? ¿Pero qué?), que se adapta a la perfección y protagoniza la escena más mágica y entrañable de toda la película. La animación también destaca con unos fondos trabajadísimos (y en su mayoría inspirados en lugares reales) y una especial atención a los detalles y gestos cotidianos que a muchos pueden parecer innecesarios, pero forman parte de la humanidad de la obra y de los personajes. Kondo demuestra una madurez impresionante en la conjunción de todos esos elementos, que dejan boquiabierto para tratarse de una primera obra y hacen pensar en lo mucho que podría haber aportado a la animación si hubiera dispuesto de más oportunidades para demostrar su calidad.


Está disponible por aquí desde septiembre del año pasado, y debo decir que, como en la mayoría de obras de Ghibli, el trabajo de doblaje es excelente. Flojea un poco con Seiji (nada importante), pero las voces de Shizuku y la mayoría de personajes se adaptan muy bien a sus características. La recomiendo en su totalidad, para cualquier tipo de público, porque aunque no os interese la premisa ni hayáis sentido ningún impulso por adquirirla al leer estas líneas tan pobremente escritas, es una obra muy agradecida que difícilmente decepcionará. Una historia optimista, adorablemente ingenua, llena de ternura y buenas intenciones. Dirigida a adolescentes y preadolescentes, pero también a aquellos que ya han dejado atrás esa etapa de reivindicación de la apariencia, a los que ya no se sonrojan por emocionarse con un cuento de hadas. Maravillosa.

sábado 9 de enero de 2010

Deadhunter: Sevillian zombies


Zombies moviéndose torpemente con caretas del Toys'R'Us. Planos borrosos, sin luz y sostenidos por una cámara con Parkinson. Una banda sonora con un repertorio tan amplio como insoportable, y puesta a todo trapo para taladrar los oídos. Efectos especiales de... bueno, de mierda. Actores que recitan sus líneas con la mayor vileza.


Sí amigos. Esto es Deadhunter, y mucho más.


Leí sobre esta película en un foro, y de inmediato me puse a bajarla. Llevo mucho, mucho tiempo queriendo experimentar lo que en los círculos finos se llama serie B, y este engendro se presentaba como el candidato perfecto para empezar a disfrutar de esa rama marginal del cine. La vi, sabiendo lo que veía y por qué lo veía. Lo juro, no esperaba nada bueno, sólo descojonarme un buen rato. Y la verdad es que el resultado me ha dejado descolocado. Ha sido... extraño. Inquietante.


Y decepcionante.



El problema principal de Deadhunter -quiero decir, al margen de que sea vomitiva- es que pretende ser una comedia, una grandísima parida, pero se queda en una cosa amorfa que yo mismo podría rodar mejor con el rabo. No sé si en alguna ocasión pretende tomarse en serio, pero el resultado en todo caso es sonrojante. Ver a una panda de actores hablando sin modular ni una sola vez el tono de voz, uno chillando, otro con un zapato en la boca, y leyendo sus líneas sin ponerle ni un ápice de emoción termina por resultar cansino a los quince minutos, y taladra los oídos. Ver los zombies peor caracterizados que he visto en mi vida, junto con los planos tan descaradamente malos, tratando de parodiar no se qué producen más pena que risa.

Tal vez sea mi problema, de no saber abstraerme y saborear la mierda. Tal vez simplemente me molesta que todo esto se haya hecho de puta pena aposta. No lo sé. La cuestión es que buscaba descojonarme y me ha costado un mundo acabarla. Pero es que todo me ha parecido tan artificial (no me refiero a los efectos) y tan "mira qué friki soy" que me temo que en ningún momento he entrado en el juego que me propone el "director" de este largometraje, un tal Julián Lara cuyo currículum cinematográfico no conozco pero me importa un huevo.

En otra ocasión os diría que os podéis partir el culo con el cura que mata zombies a Bibliazos, o con el abuelo cojo que reparte hostias como panes, pero creedme si os digo que he pasado por todos esos trances sin mover un músculo de mi cara.


En fin, ¿qué puedo decir? Simplemente no hagáis el esfuerzo de verla. No es nada, no es una película seria, tampoco es una comedia solvente. El único momento medianamente divertido es la aparición de Leonardo Dantés (no es coña) y para ello hay que esperar al minuto 50. El resto es pura basura e inmundicia casposa de un tipo que se cree gracioso por no saber rodar.

jueves 7 de enero de 2010

Good ol' times: Azumanga Daioh

Tengo algo que confesar. Soy un espectador entusiasta, un fanboy en potencia. Cada vez que algo me llama especialmente la atención, sea una película, o una serie de televisión, ésta acaba encabezando mis prioridades. Puedo pasarme los siguientes días, semanas o incluso meses buscando información, leyendo y releyendo opiniones o simplemente poniendo el título en el buscador a ver qué pasa. Se podría decir que me fanatizo con facilidad.


¿A qué viene este rollo? Evidentemente, os voy a hablar de cierto anime que me tiene obsesionadillo, y que ahora mismo ocupa el primer puesto en mi ránking de búsquedas de Google. No es otro que:



NOTA: No he leído el manga, este comentario se refiere exclusivamente a la versión animada.


Supongo que alguno se habrá asustado al ver el cartel (¡oh, dios mío, seis chicas en uniforme de colegio!), pero podéis estar tranquilos, no es una serie para niñas ni el típico anime de instituto. De hecho, suele clasificarse como seinen, es decir, dirigida a hombres adultos (aunque no me convence demasiado, de hecho, no creo que esta serie haga distinción de sexos).


No, no hay violencia, ni gore, ni sexo, ni una pizca de fanservice (y si lo hay apenas se nota). Es una comedia, cuyo estilo humorístico consiste en sacar el lado absurdo de las situaciones cotidianas, aunque de vez en cuando surge alguna que otra ida de olla. Se puede decir que tiene un humor blanco e inofensivo. No hay un argumento definido, está dividido en 26 capítulos (que a su vez se dividen en fragmentos de cinco minutos o mini-episodios) aislados entre sí; es necesario destacar en este aspecto que el anime es una adaptación de un manga en forma de tiras cómicas. Lo único que puede sacarse en claro es que trata del día a día de un puñado de personajes, desde que inician el primer curso de instituto hasta que se gradúan.


Entonces, ¿qué demonios pasa? ¿De dónde surge ese punto de contacto con el público adulto? Antes de hablar de eso, voy a presentaros a los personajes. Son esencialmente seis alumnas y dos profesoras:


Chiyo Mihama: Esta cría de 10 años y nivel de achuchabilidad del 1250% es la protagonista de la serie y en la que recae la mayor parte de la acción. Adelantó cinco cursos de golpe debido a su capacidad intelectual, es por ello la más pequeña del grupo. En principio puede definirse como la niña perfecta: es mona, le sale todo bien, tiene un cerebro privilegiado y aparte está forrada. Pero a medida que avance la serie iremos descubriendo que no todo es de color de rosa: es especialmente torpe para las actividades físicas, y a pesar de ser en general más responsable y reflexiva que sus compañeras, saca muy a menudo la vena infantil. Es un tanto competitiva, asustadiza e inocentona.

Ayumu Kasuga ("Osaka"): Si Chiyo se ocupa de la parte argumental, el humor recae mayoritariamente en esta chica procedente de Osaka (de ahí su originalísimo apodo). Es la mayor creadora de memes de Azumanga Daioh, y uno de los personajes más aplaudidos en general por los fans de esta serie. Al contrario del tópico imperante sobre los habitantes de Osaka, esta chica (bastante subdesarrollada físicamente, todo hay que decirlo, parece más una compañera de colegio de Chiyo que una adolescente) se pierde constantemente en sus propios pensamientos (¡y no son pensamientos corrientes!), es lenta, torpe en casi todo y extremadamente despistada. Sus pajas mentales van desde girar lentamente la cabeza para ver las motas de polvo del aire hasta imaginarse mil paranoias con las coletas de Chiyo.

Sakaki: Junto con Chiyo, es el personaje más relevante a nivel argumental. Es alta, bastante desarrollada para su edad y muy buena en los estudios y los deportes. ¿Su problema? Se siente acomplejada por su físico, y es extremadamente tímida y callada. Además, siente debilidad por las cosas tiernas (gatos, perros, Chiyo), pero por algún motivo los gatos la odian a ella, en especial uno muy cojonero llamado Kamineko que siempre tiende a morderle la mano.

Curiosamente, su timidez es malinterpretada por el resto de la clase, lo que hace que circule el pensamiento equivocado de que es una persona más bien "misteriosa".

Tomo Takino: Se puede decir que es la equivalente de Sakaki en el aspecto humorístico, ya que es el segundo personaje más importante en ese aspecto. Si las chicas que hemos descrito hasta ahora tenían sus defectos y virtudes, ésta es un ejemplo a evitar en toda regla. Sumamente competitiva, egocéntrica, cabrona, torpe, inconsciente, chillona y un sinfín de calificativos no muy positivos conforman el carácter de Tomo, que adora cabrear a sus amigas y retarlas una y otra vez, aunque nunca consigue ganar en nada debido a su falta de esfuerzo. Le gusta asumir el papel de líder y suele sorprender a todas con alguna ida de olla de tanto en tanto.

Acompañándola siempre está Koyomi Mizuhara o "Yomi" (no encuentro una buena imagen, es la de gafas en la de arriba). Para su desgracia, es su mejor amiga y ha estado con ella desde el colegio. Yomi es el contrapunto de Tomo, la más equilibrada, seria y racional del grupo (la más "normal"). Suele ser bastante cortante y no entra en las paranoias de Osaka y Tomo con frecuencia. A pesar de eso, también tiene sus problemas: una ligera obsesión con su peso que le conduce a probar todo tipo de dietas, y una actitud a veces demasiado "seria" que le impide dejarse llevar.

Kagura: Aparece bien avanzada la serie, y se incorpora al grupo habitual a partir del segundo año. Es una excelente deportista, y la mejor nadadora de su clase, pero cumpliendo con el tópico, es bastante torpe en los estudios. Sin embargo, al contrario que Tomo, es bastante madura y responsable, y no suele actuar de un modo inconsciente.

Yukari Tanizaki: Profesora de inglés y tutora de la clase 3 donde se encuentran las chicas. Es en esencia la versión crecidita de Tomo: irresponsable, egoísta, competitiva, infantil... Según su estado de ánimo, sus clases pueden ser muy llevaderas o un infierno, y no tiene reparos en pegar a sus alumnos. Adora maltratar a Chiyo sin ningún motivo en especial.

Está celosa de la popularidad de Nyamo, una profesora mucho más amable y cercana, e intenta en todo momento quedar por encima de ella.

Miniamo Kurosawa ("Nyamo"): Es el contrapunto de Yukari, y a pesar de todo una de sus mejores amigas. Profesora de gimnasia y tutora de la clase 2, su popularidad es tal entre los alumnos que incluso los de la clase 3 prefieren preguntarle las dudas a ella. Es más seria y controlada, más responsable y menos infantil que Yukari. A pesar de todo, ésta le pincha constantemente con sus relaciones románticas en el pasado.

Además, se pueden encontrar otros dos personajes con un papel más secundario:

Kaorin: Está enamorada de Sakaki, hasta el punto de que cada vez que se acerca a ella se emociona y cae en ensoñaciones y pensamientos dulces. Sin embargo, y para su desgracia, es la alumna favorita de Kimura, que le acosa una y otra vez y le hace abandonar sus ensoñaciones para acabar generando experiencias totalmente pesadillescas.

Kimura: Un profesor de filosofía un tanto peculiar. Es bastante repelente, hace ruidos raros y anda siempre con la boca abierta. Aparte, no tiene problema en admitir a grito pelado que se hizo profesor sólo para observar a las chicas en uniforme. Actúa como un depredador, apareciendo en el momento menos esperado y asustando a todo el mundo, y está obsesionado con la idea de que las alumnas deberían ir a clase con el traje de baño puesto.


Bien, decía antes que esta serie tiene algo que la hace atractiva para el público más crecidito. Para empezar, voy a incidir en la frase "no es un típico anime de instituto". ¿En qué se diferencia? Pues bien, como habréis observado el único personaje masculino de cierta relevancia (y os puedo asegurar que es el único con más de tres frases en toda la serie) es un profesor un tanto oscuro y psicópata. En la serie NO tienen cabida culebrones románticos (lo de Kaorin no cuenta, es más humorístico que serio), y tampoco es que las chicas parezcan muy preocupadas por tener novio; de hecho, nunca sacan ese tema. Y, aunque os hayan dicho que es una serie muy surrealista, ninguna de ellas se convierte en dragón ni es una heroína en los ratos libres; a lo que se refiere la gente es a situaciones y escenas que suelen estar generadas por la fértil imaginación de alguna de ellas (en general Osaka).
Entonces, ¿de qué trata? Básicamente es un anime centrado en la amistad de las chicas y en su consolidación como grupo a lo largo del tiempo. A lo largo de la trama, va surgiendo además un cierto énfasis en las preocupaciones típicas de la edad: los estudios, la adquisición de madurez, las perspectivas respecto al futuro...
Precisamente aquí está el punto que quería resaltar (¡¡por fin!!). Si algo caracteriza a Azumanga Daioh, y la convierte en una obra inolvidable, es la generación de sensaciones. Es cierto que el espectador tiene que poner el cincuenta por ciento en este aspecto, pero llegar a identificarse con las actitudes de los personajes en esa etapa y asumirla como la propia es muy fácil. Se dice que es un anime para aquellos que ya han dejado el instituto y quieren volver a revivir esos momentos de su vida; y de hecho no es difícil identificarse con las situaciones. ¿Quién no se ha dejado alguna vez los estudios hasta la última semana y se ha agobiado tratando de abarcarlo todo en poco tiempo? ¿A quién no le ha gastado nunca una jugarreta la máquina de café? Es, en conclusión, una serie nostálgica, que a alguien que tiene aún presentes sus años de instituto (como en mi caso) le puede tocar la fibra sensible.

En resumen, una serie muy agradable, que recomiendo abiertamente. Sólo hay un par de peros, que en todo caso no tienen mucho que ver con la calidad:
-No es para todos. Aunque tal vez el público adolescente compense la anulación del aspecto nostálgico con el humor, tiene, como toda comedia, un estilo que se hará más atractivo para unos que para otros. No todo el mundo va a disfrutar ni se va a reír por igual con ella. Además, tiene dos o tres capítulos más flojos (aunque en general es una de las series más consistentes a lo largo del tiempo que he visto).
-No está en castellano. Eso tal vez no supondría mayores problemas y simplemente requeriría la búsqueda de subtítulos, pero algunos chistes son en exceso localistas y sin una traducción adecuada se puede perder el contexto.

Declaración de intenciones

Año nuevo, vida nueva. Algunos se dedicarán a buscar el amor de su vida, otros a doblar sus esfuerzos por terminar la carrera. Habrá quien decida dejar de fumar, y quien abandone su trabajo en busca de algo mejor.
Yo me conformo con acallar las insistentes voces en mi cabeza y crear de una vez un espacio de éstos. Sí, algunos tenemos las expectativas por los suelos, qué se le va a hacer.

¿De qué trata esto? Básicamente, me dedicaré a poner cualquier parida que se me ocurra. Y como las únicas paridas que se me ocurren son las que veo por el cine, la tele o similares, he aquí la conclusión que todos esperaban: con todos ustedes, mi blog de críticas y reseñas. ¿Y de qué? Pues de lo que me salga del escroto, sean películas, series de televisión e incluso capítulos de series si me da la gana. ¡Es mi blog!